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Luna en Escorpio

  • Foto del escritor: Flor Cristaldo
    Flor Cristaldo
  • 17 feb 2021
  • 3 Min. de lectura



Ayer tuvimos la Luna Nueva en Escorpio, y por eso hoy les compartimos una posible visión de esta Luna natal.


Antes de empezar a desarrollar sus características, nos es importante dar a entender que todo vínculo madre-hij@ puede estar teñido de esta forma emocional escorpiana. Tod@s hemos atravesado un estadio primigenio de fusión visceral con nuestra madre y el ambiente.


El que haya un vínculo fusionante y hasta posesivo en los primeros meses de la vida, es en cierta medida esperable de cualquier desarrollo orgánico. Aún así, el o la niña deberá salir de ese espacio indiferenciado, y lo hará gracias a una figura interdictora, de límite y protección, que en nuestra cultura asociamos al Padre (Saturno), y en menor medida a las instituciones sociales. Gracias al corte que establece ese tercero antes excluido, el/la niñ@ puede desplegar su individualidad de forma sana, fuera de la estructura diadica primitiva.


En analogía, las configuraciones que pueden llegar a resonar con la información de esta Luna son: Luna en Casa VIII, Luna en aspecto tenso con Plutón, la cúspide de Casa IV en Escorpio, o Plutón en Casa IV.


Puede que durante el embarazo hayan surgido situaciones de conflicto, muerte de personas cercanas, o ciertas tensiones vinculares y familiares. Otra posibilidad es que hayan habido abortos antes de la gestación de ese niñ@ con Luna en Escorpio, con lo cual nace en medio de un clima espeso, muchas veces cargado de pena o sencillamente del peso de “lo no dicho”.


La madre es percibida como una mujer intensa que genera circuitos de control, y aún más allá, que espera volver a la fusión antes mencionada. Puede generarse la percepción de que “mamá me ama si le doy todo de mí”, y aún así, siempre quedarse con la sensación de deuda emocional. Es como si la madre enfáticamente deseante devorara el deseo del niño o la niña.


Dado que la sensación es de que la madre “chupa” o absorbe incansablemente la propia energía vital, las formas vinculares que surgen de esa dinámica pueden plantear la necesidad de resguardar lo mas apreciado: la propia individualidad.


La persona con Luna en Escorpio muchas veces necesita retraerse y esconder(se) en su mundo emocional, en su laberinto fangoso donde nadie nunca puede llegar.


Aquello que da vida, al mismo tiempo puede traer muerte. Para asegurarse su supervivencia, la persona adulta puede desarrollar el mecanismo de dejarse devorar por lo que ama, o al revés, controlar todo vínculo para no ser absorbida.


El mecanismo lunar también puede estar asociado a situaciones en que se generan celos, control, posesión, conflicto y manipulación, a veces de forma más o menos consciente, para volver a experimentar la energía de fusión escorpiana.


El gran aprendizaje de esta Luna será poner límite, y en muchos casos terminar de cortar el “cordón umbilical” con la madre. Gracias a este corte y a este límite, la persona puede tomar más contacto con su propio deseo y su propia potencia.


Su talento, sin dudas, es el de sostener a otr@s en sus momentos de crisis emocionales, y el de poder bucear en las aguas pantanosas del intenso sentimentalismo perturbado.


La persona se siente “como en casa” donde hay dolor y hasta sufrimiento, donde reina el misterio y lo desconocido, donde afloran las emociones más oscuras. La curación, la investigación detectivesca y el ocultismo pueden ser áreas privilegiadas.


OKEA - Centro de Estudios de Lenguajes Simbólicos

Texto en conjunto con Diego Ivan Arias Angalupe y Florencia Cristaldo

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